#728 - Bailando con Donen.
 

 

El fallecimiento el pasado 21 de febrero de Stanley Donen (13 de abril de 1924, Columbia, Carolina del Sur-Chicago, 21 de febrero de 2019), a los casi de 95 años de edad, deja definitivamente huérfano al musical de Hollywood, porque con todo merecimiento, se puede afirmar que Stanley Donen es el último de los grandes de un género genuinamente estadounidense, y que después de Busby Berkeley fue el director y coreógrafo que más dignificó el musical. Bailarín, coreógrafo y director de cine, Donen tiene una filmografía tan rica en musicales como en comedias, con una curiosa y notable salvedad, la de “La escalera”, de 1969, una atrevida, por aquellos años, tragicomedia de temática homosexual, con un trabajo excepcional de Richard Burton y Rex Harrison, que forman una pareja de peluqueros homosexuales, envueltos en situaciones muy desagradables al ser acusados de escándalo a la moral.

La obra cinematográfica de Stanley Donen se puede dividir, por tanto, en dos etapas bien diferencias. La primera, que se inicia con un brillante debut en la dirección con uno de los grandes musicales de Hollywood como “Un día en Nueva York”, de 1949, y donde ya entró en contacto con el bailarín, coreógrafo y director de cine Gene Kelly, con quien codirigió la película y con el que mantuvo una larga y enriquecedora carrera profesional, y la segunda que se inicia en 1958 con “Indiscreta”, con Ingrid Bergman como gran protagonista. Si en la primera etapa, la musical, se debe destacar cinco películas por encima de las trece que dirigió desde 1949 a 1958, como la ya citada “Un día un Nueva York”, pero especialmente “Cantando bajo las lluvia” (1952), “Siete novias para siete hermanos” (1954), “Siempre hace buen tiempo” (1955) y “Una cara con ángel”, con una pareja singular formada por Audrey Hepburn y Fred Astaire, en la segunda hay otros cuatro títulos imprescindibles, para descubrir la capacidad de Stanley Donen para la comedia, sin dejar nunca de colocar algún elemento de musical, como son “Una rubia para un gánster” (1960), “Charada” (1963), “Dos en la carretera” (1967) y “Movie movie” (1978), donde sobresale con luz propia “Dos en la carretera”, una de las mejores películas de la historia del cine sobre los conflictos de pareja y la evolución de las relaciones con el paso del tiempo. En esta segunda etapa, que se cierra con “Cartas de amor” (1999), una telemovie, hay dos películas muy diferentes como “El principito” (1974), una excelente adaptación del famoso libro de Antoine de Saint-Exupéry (donde no puede faltar el elemento musical) y “Saturno 3” (1979), una sorprendente aventura espacial, que no deja de tener su aquello musical, como constante esencial de la obra cinematográfica del gran Stanley Donen.

Aunque la Academia de Hollywood nunca lo nominó en la categoría de mejor director, sí decidió entregarle el Óscar honorífico en 1998 de manos de Martin Scorsese y como corre siempre con la Academia de Hollywood, en la última ceremonia, celebrada tres días después de su muerte, no tuvo la delicadeza de mencionarlo. Así es el Hollywood actual. La muerte de Stanley Donen dimensiona aún más, si cabe, su presencia en un género que ha ido evolucionando, pero que nunca, nunca podrá olvidar sus orígenes y las necesarias influencias de los grandes musicales que creó Stanley Donen, el último de los grandes maestros del musical.

Coda: "Para mí, dirigir es como el sexo: cuando es bueno, es muy bueno; pero cuando es malo, aún es bueno". Stanley Donen, director de cine y coreógrafo (Columbia, 13 abril 1924-Chicago, 21 febrero 2019)

Por Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos