No es que los premios Goya sean un dechado de perfecciones, pero hay que reconocer que en esta nueva edición los académicos han sorprendido a propios y a extraños con las nominaciones, en las que, prácticamente han borrado del mapa a dos de las que deberían haber sido las estrellas del año cinematográfico en 2009 como Pedro Almodóvar e Isabel Coixet. Los que debían salvar al cine español del pasado año, volverle a dar categoría, dimensión internacional y taquillaje, se han quedado, lo que se dice en cueros. “Los abrazos rotos” ha sido olímpicamente olvidada en las dos categorías reinas: mejor película y, por extensión, mejor director, y con nominaciones cantadas y lógicas, como la de Penélope Cruz como mejor actriz (justamente con “Vicky Cristina Barcelona” su peor trabajo interpretativo) y el incansable repetidor que es Alberto Iglesias, sin olvidar otras dos nominaciones de carácter técnico. Lo de Isabel Coixet es todavía más trágico, una sola nominación en un apartado que le viene como anillo al dedo: mejor sonido. No se si se trata de una ironía del grueso de los académicos, pero si que suena como un poco irónico. Como se puede comprobar un revolcón, y de los buenos, el sufrido por dos de las “estrellas rutilantes” del panorama cinematográfico español que gracias a “Celda 211”, la más nominada con 16 candidaturas (y la cuarta más nominada en la historia de los Goya, lo cual no es poco), parece haber recuperado un poco la calidad que se espera. Que “Ágora” aparezca con 13 nominaciones en segundo lugar confirma que los tirones de taquilla siempre tienen premio (las nominaciones no dejan de ser un premio, menor, pero premio) y que en algunos apartados populares aparezca una película magnífica como “Gordos” (que no ha tenido la respuesta popular que se merece), permite pensar que la calidad media del cine español en 2009 ha mejorado un tanto en relación a los años anteriores a la década. Si a todo ello añadimos trabajos interpretativos estelares como el de Luis Tosar (es impensable que no gane el Goya), nominaciones más que justas como la de mejor actriz para la sensacional Maribel Verdú de “Tetro”, o la de mejor actriz de reparto para esa gran profesional que es Viky Peña por “El cónsul de Sodoma” (película que ha surcado con más dignidad los mares goyescos que la de Isabel Coixet), o la nominación de ese inconmensurable documental de Edmon Roch que es “Garbo, el hombre que salvó al mundo”, se puede decir que las nominaciones de este año se acercan a lo más lógico de una más que interesante temporada cinematográfico. Claro que paro no perder la comba, las nominaciones de los Goya de 2010 presentan cositas tan divertidas como a la muy insigne actriz argentina Soledad Villamil en la categoría de mejor actriz revelación por “El secreto de sus ojos” (desde aquí se oyen sus carcajadas), o el absurdo doblete de la citada película como mejor película y mejor película hispanoamericana, por aquello de las productoras, por no referirse a las nueve nominaciones para “El baile de la victoria”, el peor Trueba (don Fernando) de la historia, sin olvidar, valga la redundancia, olvidos imperdonable como el de “Agallas” y su protagonista Carmelo Gómez, y sin necesidad de comentar de que sea el bueno de Buenafuente el maestro de ceremonias de lo que el día 14 de febrero se convertirá en otra tediosa y aburrida ceremonia de despropósitos. Pero claro está que nunca llueve a gusto de todos y por ello hay que apechugar con lo que se tiene, que por una vez, y sin que sirva de referencia, no está tal mal como en otras ediciones.
Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos |