Los actuales responsables políticos (que no profesionales) del cine español parecen obstinados en trufar de tonterías, desaciertos y errores garrafales el mundo de la cinematografía española con leyes, normas y consejos que parecen nacidos de los más increíbles despropósitos neuronales que se puedan dar en un ser humano. Ahora, la pareja de baile que forman Ángeles González-Sinde e Ignasi Guardans (la actual ministra de Cultura y el actual director general de Cine) se han sacado de la cabeza un elemento de esos que más que hacer llorar hacen reír, como es la introducción en la Ley de Cine de “un elemento claro de discriminación positiva a favor de la producción cinematográfica dirigida por mujeres” (el entrecomillado es el de la noticia de agencias). Pero, poco a poco, vayamos por partes. ¿Qué es eso de discriminación positiva? Curiosamente el Diccionario de la Lengua Española de la RAE ya acepta este término antagónico con la definición primigenia (y es que no hay nada como la política y sus servidumbres para contaminar a una institución antiguamente impecable como la RAE). Veamos que dice sobre el verbo discriminar en su primera acepción: “Seleccionar excluyendo”. ¡Olé! Veamos que dice en su segunda acepción: “Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc”. Otro ¡olé!. Y vamos para completar la investigación con la definición de discriminación positiva: “Protección de carácter extraordinario que se da a un grupo históricamente discriminado, especialmente por razón de sexo, raza, lengua o religión, para lograr su plena integración social”. El último ¡olé!. Esta claro que la última acepción nace de las contradicciones de la sociedad actual, esta sociedad que se llama democrática y progresista. Que la RAE la acepte o no, va en función de la conciencia de sus miembros, pero que si la discriminación positiva es discriminar al que no se discriminaba para no discriminar al que se discriminaba, que venga el dios que sea y que nos lo explique. Como es fácil razonar, tonterías, tonterías y más tonterías. Porque tras escuchar al señor Ignasi Guardans, que también ha soltado la lindez de que “toda valoración de una comisión tiene elementos subjetivos, como cualquier oposición a cátedra o concurso literario”, la pregunta que se debe hacer es si también habrá discriminación positiva para las mujeres productoras españolas que quieran hacer una película, con las directoras de fotografía (si es que las hay) que quieran trabajar en una película y así, un largo, tedioso e inútil enumerado de obviedades. Pero como siempre ocurre en estos casos, algunas voces privilegiadas se han alzado contra tal disparate, contra tales tonterías. Sin ir más lejos, David Trueba (que no es precisamente santo de mi devoción como director de cine y si en cambio me saco el sombrero ante su maestría como guionista y escritor) ha dicho palabras tan acertadas como que “Una película no depende del sexo de su realizador. Es más, sé que a muchas directoras no les gusta que su cine se vea como cine de mujeres” (“El País”, 24.9.2009). Pero quien ha puesto la guinda al pasteleo de González-Sinde y Guardans (una de las parejas cómicas más logradas del cine español de todos los tiempos) ha sido esa actriz de fama internacional, uno de los iconos del cine español de varias décadas, como es Ángela Molina, quien no sólo se ha atrevido a decir con todas las palabras y en mayúsculas que “El cine español está dejando de existir” ¡Olé sus bemoles!, si no que ha criticado la iniciativa del Gobierno español de discriminar positivamente las películas dirigidas por mujeres a la hora de conceder ayudas por considerarla “una tontería”. (Declaraciones realizadas durante su estancia en Londres donde asistió al Festival de Cine Español de la capital inglesa y recogidas en agencias e Internet).
Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos |