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#520 - PREMIOS

Mi lector/lectores ya sabe/saben que soy contrario a los premios, que me remiten a la infancia, cuando la inocencia es tan pura que se cree todo lo que le cuentan. El mejor premio, y no soy el primero que lo afirma, es la satisfacción del trabajo bien hecho, de la coherencia interior y de la libertad sin libertinaje (aquello de que tu libertad termina donde empieza la del otro). Por ello, el que los responsables de la Academia del Cine de Hollywood (igualitos de desconcertados que los de la española) se hayan vuelto locos (en el sentido más literal de la palabra) y estén efectuando unos tontísimos cambios en el futuro de los premios merecería no ya ni una línea si no ni una palabra, pero como éste es un Fundido que tiene como punto de arranque el cine no puedo por menos que referirme a la situación que se está creando, pese a mi escepticismo y falta de fe en los citados premios y en todos los premios que se dan y que se quitan. La primera medida que ya ha tomado la Academia de Hollywood es aumentar a diez películas la lista de candidatas al Oscar a la Mejor Película. ¡Viva el mogollón! Dale cantidad y quítale calidad. ¿Pero que será eso de la calidad? Ya no se estila. Ahora lo importante es la cantidad. Tanto miles de asistentes a la final de tal cosa (tanto da que la tal cosa haya sido un bodrio), tantos millones del último best-seller vendido (aunque realmente el libro lo hayan leído, comprendido y asimilado, poco más del mil lectores), otros tantos millones de telespectadores para el programa tal (aunque el noventa por ciento se haya pasado haciendo zapping durante el programa y por lo tanto atención al mismo cero por ciento). La cantidad mata, inexorablemente, a la calidad. Y en los Oscar ya han conseguido matar la calidad (que alguna vez la hubo). Así en la próxima edición se podrán ver películas de reputados directores (no digo nombres para no crear polémica) junto a ilustres bodrios de consumo (tampoco cito títulos porque todo el mundo los sabe), por aquello del marketing, es decir que cuanto más títulos más interés generalizado entre el consumidor (que no el público cinematográfico, que es un animal de otra categoría). Lo que se quiere es que con las nominaciones diez películas, en vez de tres, disfruten del tirón que significan las nominaciones. Algunas teorías afirman que lo que se quiere es favorecer la entrada de blockbusters (ya se sabe películas de gran éxito de público) de nivel alto para dar emoción y no tener películas semidesconocidas que no les importa al ochenta por ciento del consumidor.

Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

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