La ministra de mi ramo, es decir de Cultura, doña Ángeles González Sinde cada día me tiene más entusiasmado. No le basta con escribir los guiones de esas dos obras de arte que son “Mentiras y gordas” y “7 minutos”, nombrar a Ignasi Guardans como el personaje (ya saben persona de distinción, calidad o representación en la vida pública) del ICAA, si no que se permite el hacer declaraciones tan substanciosas como las realizadas en “Antena 3” (que mejor lugar que hablar ante los paganos-que pagan- ¡of course!) y que recoge la agencia de noticias Europa Press. En sus atinadas, concretas y distinguidas declaraciones la señora ministra nos dice a todos los que nos movemos en el azaroso mar del cine que “el cine español le interesa a la gente (lo de gente prometo que es de ella, o de la trascripción de la agencia de noticias) cuando lo tiene disponible en los cine de sus ciudades” y lamentó que se hayan “restringido” las carteleras. Espero en estado de éxtasis las declaraciones de los exhibidores sobre tan acertadas y sabias palabras, que no han sido las únicas porque la ministra de mi ramo, es decir Cultura, también ha señalado (siempre Europa Press) que “se ha intentado” reforzar la producción independiente (¿independiente de qué?), “ayudar” a los distribuidores de cine a que puedan renovar sus salas y otras actividades (¿cuáles?) “que permitan la variedad en la cartelera” (¿más?). Señaló, además, que serán los espectadores quienes “irán dictando que es lo que más les interesa” (¿será porque es la guionista de “Mentiras y gordas”, que ya se sabe ha sido la película más taquillera de la temporada?) y que, así, la industria “se irá acomodando a sus gustos”.
Como el cine es un arte y a la vez industria de muy largo recorrido, doña Ángeles González Sinde no podía dejar de referirse a la novedad de que se quieren controlar las bajadas legales de Internet de películas españolas (¿pero de verdad se bajan muchas películas españolas de la red?) para añadirlo a las ingresos de taquilla, así como el alquiler de DVD’s, las compras y otras sutilezas por el estilo.
Y para cerrar, de forma brillante, la entrevista, era inevitable hablar de eso que se llaman “derechos de propiedad intelectual”. La ministra de Cultura expresó que los derechos de propiedad intelectual son “derechos de cualquier persona que sea creadora” (lo de persona creadora es casi una cuestión metafísica que no cabe en el espacio de un millón de Fundidos en negro, pero que aconsejo a mi lector/lectores reflexione/reflexionen sobre el tema porque da para mucho) y los comparó a las patentes industriales o farmacológicas, que “no se cuestionan”. “Pero hemos llegado en este país a cuestionar algo que es muy beneficioso para cualquier persona, que tus ideas puedas compartirlas con los demás en un marco seguridad”, concluyó la ministra. Vamos, como el famoso “póntelo, pónselo”, de los años 90, que como muy bien se sabe ha sido un fracaso escandaloso, pero en plan neuronas y sinapsis. A mí lo de marco de seguridad me parece de una lucidez estruendosa, es como lo del cinturón en los coches pero en sentido esotérico, que como se sabe mola mucho en la buena sociedad.
En fin, que todo se repite, para que nos acordemos de lo transitorio que es todo en la vida.
Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos
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