Es de esperar que a la ilustre ministra de Cultura, la misma que ha firmado el guión de esa cosa abyecta (según la RAE: Despreciable, vil en extremo) que es “Mentiras y gordas”, le hayan hecho llegar los datos del Observatorio Europeo del sector Audiovisual, hechos públicos recientemente, en los que, de forma absoluta y definitoria, se dice como está la salud del cine español en Europa. Y por si había alguna duda sobre la situación de la cinematografía patria, los datos de la citada fuente vienen a confirmar que el cine español está en perenne caída libre. Lo más interesante será saber cuando hace paf (si no lo ha hecho ya), porque a la velocidad que cae, el citado paf estará a punto de producirse. La verdad es que la onomatopeya paf podría haber sido también un adecuado título para este “Fundido en negro”, pero sea el título que sea, lo importante es la situación del cine español en Europa. Según estos datos el cine español apenas se ve en Europa y tan sólo un 1,4 por ciento de los espectadores de la Unión Europea vio el año pasado películas españolas, frente al 12,6 por ciento que vio cine francés. Para más inri, el citado informe del Observatorio Europeo del sector Audiovisual señala que España es el país europeo que ha registrado una mayor pérdida de espectadores. Son datos escalofriantes que llevan, inevitablemente, a la conclusión de que el cine que se hace en nuestro país no interesa a nadie: ni a propios ni a extraños. Un cine, hay que volver a recordarlo, por si alguien lo olvida, que está mayoritariamente subvencionado por el Ministerio de Cultura y por las Comunidades Autónomas, que no se piratea ni en la Red ni en los top manta, y que por no interesar no interesa ni a los mismos que lo hacen.
Es de esperar que la ilustre ministra de Cultura tome buena nota de la situación del cine español en Europa, es decir en casa de los vecinos, y ponga algunas barbas a remojar, porque si es malo que los tuyos no te escuchen, mucho peor es que los desconocidos ni te vean. Todo parece indicar que es más importante sentarse a la mesa y reflexionar sobre qué le pasa al cine español para que sus historias no interesen al resto de Europa, que ponerse a batallar por las descargas x o y de la Red, las copias ilegales o las voces disonantes. Y si no es la señora ministra de Cultura la que se decida a convocar un plebiscito profesional en el mundo del cine español, imprescindible es que los profesionales del sector se convoquen, no para mirarse el ombligo, que eso lo saber hacer muy bien, si no para buscar soluciones a la salud del cine español que en Europa es de paf. Porque, por mucho menos, en 1955, en Salamanca, un grupo de profesionales con conciencia se reunieron para tomar el pulso a un cine español en crisis. Que entonces hubiera una dictadura franquista y ahora una democracia socialista, no quita para que los problemas del cine español sigan latentes más de cincuenta años después. Y es que no hay nada peor que vivir de las subvenciones, creer que haciendo “Mentiras y gordas” se cumple y dedicarse a dar cargos a la buena de Dios.
Coda: Y ya ven mis amables lectores por donde van los tiros de los gustos de los espectadores con respecto al cine español, “Fuga de cerebros”, una comedia producida por Antena 3, ha tenido en su primer fin de semana una recaudación superior a los 1,2 millones de euros. Para que luego se hable del buen gusto.
Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos
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