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#511 - SEÑORA MINISTRA

Se dice, y no sin razón, que las sorpresas son relativas, y que están en función de la capacidad de comprensión y de especulación de cada persona. Por ello, lo que para una gran mayoría puede haber sido una sorpresa, para algunos otros -quizás una minoría- el nombramiento de la señora Ángeles González-Sinde como nueva ministra de Cultura, sustituyendo a César Antonio Molina, no resulta ni tan sorprendente ni tan descabellado. El cambio (o intercambio) no puede ser más esclarecedor de las posiciones políticas del gobierno socialista del señor Rodríguez Zapatero. Se ha cambiado a un hombre de letras por una mujer de imágenes, nada extraño si se tiene en cuenta el masivo apoyo de los profesionales del cine al famoso gesto de la ceja y la fría relación entre el socialismo de Zapatero y los escritores españoles en general, que como se sabe, al no depender de las subvenciones son menos serviles con cualquier régimen político y si no repásese la historia del cine y la literatura durante la época franquista. Ángeles González-Sinde, como recordaba en su espléndida editorial Jordi Motlló en el pasado número 510 de “Cien de Cine”, heredó la dirección de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (no hay que olvidar que es una institución profesional, en la que no están todos los que son en la cinematografía española) tras el paso fugaz de otras tantas directoras (Aitana Sánchez Gijón, Marisa Paredes y Mercedes Sampietro ) y que con devoción, casi cristiana, ha seguido, desde los inefables premios Goya, el guión marcado por la política socialista de Zapatero, es decir utilizar la plataforma del cine como vehículo popular para desacreditar a la oposición y crear un clima propiciatorio a las decisiones que sobre el tema audiovisual se plantean desde el gobierno socialista. En este sentido no hay que olvidar que el propio Rodríguez Zapatero se ha reservado para él la cartera deportiva, espacio en el que como muy bien se sabe existe una lucha por los millones que representarán las retrasmisiones de partidos de fútbol en TDT de pago. Es decir, la política socialista actual gira entorno a lo audiovisual, y buena prueba de ello es que el nombramiento de Ángeles González-Sinde se produce pocos meses antes de que España ocupe la presidencia de la Unión Europea, periodo durante el cual se va a poner sobre el tapete comunitario el tan debatido tema de las descargas de música y películas por Internet. Razonando, razonando se puede llegar a la conclusión (con todo el margen de error que tiene cualquier razonamiento) que nada ocurre por azar y que el nombramiento de Ángeles González-Sinde (guardado en el más absoluto secreto, mientras los otros cambios estaban siendo aireados hora si, hora también) pertenece a la silenciosa estrategia de Rodríguez Zapatero para dejar su huella en el mundo audiovisual español, como se sabe el mejor espacio para manipular al personal. Ángeles González-Sinde llega con la lección bien aprendida y habrá que esperar muy poco tiempo para ver como el cine -utilizado ya en el franquismo- se convierte, definitivamente, en un arma manipuladora del partido en el poder. Y es que no hay vuelta de hoja: las subvenciones corrompen al más puro e inocente de los mortales.

Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

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