“Nada mejor que una historia de amor para explicar la Historia”. Esta opinión que es mía, pero que supongo que habrán dicho millones de personas en todo el mundo y a lo largo de los tiempos, viene a cuento porque recientemente dos películas han utilizado una historia de amor para explicar la Historia (evidentemente con mayúscula, porque es la Historia de la sociedad humana). La primera es “The Reader” (“El lector”), la magnífica película de Stephen Daldry (el mismo sensitivo director de “Billy Elliot: Quiero bailar” y “Las horas”) basada en la extraordinaria novela de Bernhard Schlink, “Der Vorleser”, editada en 1995, donde a través de la historia de amor (y traición) entre Michael y Hanna, el autor (los autores) describen cómo el nazismo destruyó a los unos y a los otros. Ese amor, para muchos imposible, entre un muchacho de quince años y una mujer de treinta y seis, se entremezcla, se amalgama, con la historia del Holocausto, la comprensión y la condena, la culpa y el perdón, pero sobre todo la ignorancia y la dignidad. Que Hanna sea analfabeta y se convierta en guardiana de un campo de concentración tiene el mismo peso específico que Michael sea abogado y se calle el analfabetismo de la mujer que amó. Una historia de amor como eje, como motor de una historia de la Historia, donde lo que han sido días de vino y gloría se convierten en días de dolor y muerte y donde se pone en entredicho la dimensión de la justicia humana.
La segunda es “Slumdog Millionaire”, de Danny Boyle, el director de películas tan polémicas como “Trainspotting”, “La playa” y “28 días después ...”, la película sorpresa de la temporada y la mejor del director de Manchester, basada, también, en otra novela, en esta ocasión del escritor hindú Vikas Swarup, editada en España por Anagrama (como la anterior) bajo el título de “¿Quiere ser millonario?”. A través de la historia de amor de Rama Mahoma Thomas, un camarero analfabeto, que gana veinte millones de rupias en el popular juego televisivo de preguntas, Boyle, con un ritmo trepidante, presenta un espejo de la sociedad y la historia de la India, donde se entremezcla el glamour de sus estrellas de cine con el alcoholismo y la drogadicción, la mutilación de niños para convertirlos en mendigos con los gángsters y los poetas indios. Una película que atraviesa muchos géneros, diversas épocas y diferentes lugares, un fresco a lo Dickens en el que el la historia de amor es el desencadenante del éxito de Rama en un concurso que lo convierte en todo un símbolo de la India menos afortunada. Así, a través de dos historias de amor, Daldry y Boyle acercan al espectador las realidades de dos países , de dos momentos históricos, que escriben la Historia (con mayúscula) de la sociedad humana. Y es que, nada mejor que una historia de amor para recordarnos que por encima de guerras, penurias, injusticias, muertes y desolación, las emociones y los sentimientos son las verdaderas y únicas defensas que tiene el ser humano.
Por: Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos |