#993 - El efecto de la (no) piratería.

 

 

Siempre habrá piratas. Aunque deberían llamarse ladrones. Y tienen la barra de decir que le no afecta su existencia. En serio. Que su trabajo lo hagan máquinas y ya veremos cómo se quejan. Y la realidad de las plataformas da la razón a todas aquellas personas que defendemos el respeto y el valor económico de la cultura.

En las últimas semanas el ego patriótico audiovisual español ha crecido. Varias de las series que nacieron en canales generalista shan sabido dar el salto a plataformas que las han convertido en éxitos mundiales. Hay seguramente dos casos, diferentes, pero que muestran que las plataformas legales dan mucho más de lo que quitan. La casa de papel y Merlí. La serie de Antena 3 que se rodó entera antes de su emisión, y se decidió partirla en dos partes, a pesar de haberse creado como una única temporada. Tras su emisión en televisión de la primera temporada se pudo ver en Netflix. Consiguió atrapar a muchos espectadores que no querían ver episodios de una duración eterna en directo, con anuncios inacabables, y muchos extranjeros, que se engancharon en ese atraco que se promete perfecto por parte de El Profesor.

El éxito en el mundo de La Casa de Papel a través de Netflix, ha animado a la empresa de exhibición en linea, a producir una segunda temporada de la serie. Esto simplemente confirma que realmente ha tenido una gran audiencia. Los datos de Netflix son privados. Igual que el del resto de plataformas, es su opción. Pero con casos como estos podemos saber que realmente el impacto es importante. Lo vemos cuando deciden alargar series, o directamente cortarlas.

El caso de Merlí ha sido otra serie que ha triunfado tras triunfar en Catalunya. A tal nivel, que Horacio Domínguez, un argentino con gran parecido a Francesc Orella, está siendo parado en las diferentes sedes del mundial de Rusia porque le confunden con el actor. Una muestra que en todo el mundo, gracias a Netflix, ha triunfado una serie con tres temporadas. De momento no parece que se cree una cuarta a través de Netflix. Sería un reto para su creador, Héctor Lozano. Pero es una muestra que da igual el origen de la serie, las plataformas, que ofrecen sus productos sin fronteras, pueden hacer rentable cualquier trabajo. Lo que está claro es que si no se paga para ver estos productos, nadie pondrá el dinero por adelantado para una temporada más.

Hay más casos. Como el de Velvet, que pasó a movistar+ o Vis a Vis a Fox, y la demanda de tantos espectadores, que desean ver una nueva temporada en Netflix de El Ministerio del Tiempo, además de ese constante rumor que dice que se podría crear una serie paralela para cada país, o directamente, crearla a nivel mundial, con momentos históricos que han tenido lugar en más de un país.

Las series necesitan de las plataformas. Las plataformas a las series. Y un buen precio se agradece. Pero que no se baje el IVA en estos productos que se consume tanto, no es una buena opción. Ahora una bajada de las suscripciones hubiera sido un nuevo motivo para motivar a muchos a nuevas suscripciones. Siempre y cuando puedan ser de fácil inscripción y baja.


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