#955 - Los primeros 50 de Sitges.

 

 

Un mes de octubre más (mejor olvidemos el tengo de diciembre de algún año) cuando en Sitges todavía queda algún día para mojarse en una de sus playas, y tener que esconderse de lluvias inesperadas que hace que el viaje entre el Meliá y la estación de Renfe sea imposibles, se mantiene el Festival de Sitges. Su nombre oficial, actual, es el de Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Conocido como Festival de Sitges. Y todos nos entendemos.

Creció con mucha fuerza. Se consolidó como uno de los Festivales de género mas potentes del mundo. Su especialización consiguió que se consolidará, con un público fiel que encontró en Sitges un espacio donde disfrutar de muchas películas que de otra manera jamás podría ver. Sobretodo hace unos años cuando las películas de veían en el cine y poco más. Seguramente sus años dorados. Pero Sitges ha conseguido algo más. El vínculo del público con el Festival, independientemente de la calidad de la película e incluso, del propio festival. Por ello se aplaude la aparición de King Kong cazando aviones mientras llega a Sitges antes de las proyecciones. Ese apoyado es el momento en que cientos de espectadores se aúnan para disfrutará, sufrir o dormir la película que se verá a continuación. Compartir ese momento, sea como sea, es el placer de muchos. Poder comentarla después con conocidos o desconocido, otros de los placeres.

Muchos años se habló de he Sitges iba a desaparecer. Realmente hubo años de complicaciones. Cambios de dirección e incluso fechas. Pero sobretodo el deseo de intentar aprovechar la marca Sitges para hacer un gran festival global. Por suerte, a mi gusto, Sitges se curó a si mismo haciéndose daño. Un intento de incluir películas de todos los géneros y fuera del fantástico y terror hizo que vinieran malos tiempos. La llegada de Angel Sala y su consolidación dirigiendo el festival, conocedor de esos géneros como pocos, lo ha acabado de consolidar. Mostró el propio festival que su esencia y su existo es el que lleva a los zombis a pasear por el pueblo cuando cae la noche. Un avance de Halloween a la catalana, porque después, cuando llega todos Los Santos se prefiere comer castañas y boniatos. Los disfraces que se queden en Sitges y en carnaval. Ahora Sitges es una marca de cine. Unas fechas marcadas en el calendario de cinéfilos.

El caso también es marca de la casa. Seguramente Sitges no sería lo que es si no fuera imposible poder ver todas las películas, y hacer complicado poder ver todo lo que va a competición. Siempre queda aquella película que no cuadra en la agenda de ninguna manera y luego se lleva alguno de los premios gordos. Para la prensa Sitges es un pequeño suplicio. Pero ya aceptado. Ruedas de prensa antes de los pase de las películas, horarios que comienzan a las 8 de la mañana y el último paso del día puede ser a medianoche, un poco de dolor para que el terror de las películas sea mayor, o que sea fácil encontrarse personal con la acreditación colgada y los ojos cerrados entre película y película en la propia sala esperando el siguiente pase. Pero si un día lo organizasen, seguramente encontraríamos a faltar ese orden del desorden. O viceversa.

Per molts anys. Només son els primers 50.


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