#942 - El valor y el precio y las desigualdades que se enquistan.

 

 

Una de las noticias cinematográficas de la semana, en pleno verano, cuando todavía falta que el Festival de San Sebastián comience a darnos nombres de películas que competirán por la Concha (hay ganas), aparecen temas tan interesantes y tan mal tratados como el del salario de Emma Stone en La La Land. Breves para algunos, otros como si fuera una noticia del corazón. Desde siempre se han comentado los cachés m'as altos entres actores y actrices. Siempre los actores por encima. En cambio son ellas las que tantas veces acaban siendo el reclamo para atraer m'as público, si bien es a causa de una situación de sexualización de su figura. Si es una opción elegida a conciencia y para sacar rendimiento de la belleza o sexualidad de una, adelante, pero si es engañada, ahí está el problema.

Hace ya unos años que se intenta que nadie haga nada sin ser consciente. A pesar de que muchos lo siguen intentando. Ahora la lucha es la de tratar por igual a las actrices y a los actores. Que no haya diferencia entre ellos, y en uno de los campos donde m'as se nota esta diferencia es en la de los salarios. La queja de Emma Stone con la pelíicula La La Land tuvo seguramente, uno de los peores resultados posibles. El resto de compañeros masculinos se bajó el salario al mismo nivel de la actriz. Esto lo único que conlleva es a minusvalorar todos los trabajos o por el contrario, ver que se estaban sobrevalorando algunos de ellos.

La igualdad es la de que a iguales trabajos mismo salario. Seguramente Ryan Gosling y Emma Stone son igual de protagonistas y deben tener el mismo salario para esta película. Pero no el resto de reparto masculino, con personajes de menor presencia, por ello si estos actores cobraban más que la actriz, se puede considerar que hay una desigualdad real. Todo esto viene por costumbres culturales. De la misma manera que no se paga igual a los actores y actrices negros. No hace tanto en USA seguía la esclavitud, y esa diferencia en clase que había estado asumida por sus habitantes, también se ha mantenido a la hora de pagar salarios.

El caso de Emma Stone lo que debe conseguir es recordar que todas las personas son iguales. Que un trabajo debe ser valorado por igual sea quien sea quien los realice. Tanto su valor económico como su valoración profesional. No tendría sentido que viendo una película se valore mejor o peor por estar dirigida por una directora o peor un director. Debe ser independiente. Como hacen en algunas empresas con CV ciegos, podría hacerse críticas sin saber más que lo que se ve en pantalla (sin créditos). Y una vez valorada la historia conocer él restos de la información.

Que nadie si olvide. Los trabajos, sean de actriz o camarera, sirven para pagar La vida. Facturas, vivienda, comida... Luego podremos estar más o menos felices con ese trabajo. Por eso es tan importante que nadie sepa que esta recibiendo una valoración económica sólo por su género, como por su raza o por su condición sexual. Porque estas decisiones son las que acaban generando ira, de la ira al odio y del odio a la guerra.


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