No se como todavía vivimos en un mundo donde existe tanto miedo por dar opiniones libres, creadas por nuestra cultura, idea y sueños. Porque ni si quiera se falta al respeto y no podemos decir lo que pensamos. Por mucho que lo pensemos y mucha gente opine lo mismo.
Hablo de la pérdida de la nominación del Oscar de Nicolas Chartier como productor de En tierra hostil y así no conseguir su primer Oscar en caso de que ésta sea galardonada con el premio a Mejor Película en esta edición. El motivo ha sido el del envío de un e-mail a los académicos solicitando el voto para su película, algo que por lo visto no está prohibido por las normas de los Oscar, pero que si lo está cuando se compara o se añade comentarios sobre otra u otras de las películas nominadas con las que compita la cinta. Eso es lo que ha hecho el productor francés, que por lo visto, solicitó el voto para la cinta dirigida por Katheryn Bigelow porque así puede ganar una película de verdad y no una gran producción de 500 millones de dólares. Por lo visto este correo no sentó bien a los académicos y finalmente se ha decidido multar dicho acto por incumplir las normas de los Oscar.
Si los premios son una competencia directa, o bien un concurso de popularidad, por eso tenemos nuevamente a Penélope entre las nominadas, increíblemente, por Nine, queramos o no hay que comparar y elegir entre las películas y cineastas nominados. No aceptaría una agresión directa hacía cualquier trabajo, todos meren respeto, gusten más o menos, pero no me parece lógico que alguien por decir que no se queden sólo con la cifras, que miren también las películas, las historias que hay más allá del box office y de los anuncios que inundan los medios especializados, deba ser castigado.
No ha habido insulto, menosprecio ni engaño. Es muy importante que aprendamos a escuchar, sobretodo verdades, que duelen más que las mentiras que deseamos escuchar. Aunque nos cueste admitirlas, nos harán más bien a todos. No me gusta que Nicolas Chartier no pueda estar en el Kodak Theatre optando al Oscar. Es humillante para él y sobretodo para el cine y la Academia de Hollywood, que parece querer tener el control, incluso de nuestros pensamientos. Por eso dicen que no ganó Brokeback Mountain pero luego compensaron con el Milk de Sean Penn, y así aprovecharon para tampoco aplaudir a Mickey Rourke por el trabajo que realizó en El luchador. Lo mismo le sucedió a Gerard Depardieu y Pedro Almodóvar en sus primeras estancias en Los Angeles, cuando no conocían la verdadera moral de California, falsa moral, donde no debe mostrarse la misma cara en público que en privado. El juego de la mentira y la interpretación constante. Ya nadie sabrá quien eres, si es que deseas ser alguien para el resto… o mejor dicho, debes ser quien quieran que seas, entonces podrás ser alguien.
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