Ya terminados, reposados y dormidos, sobretodo esto último, es hora de escribir cuatro palabras sobre los Goya 2010. Que además el grande de Villalobos también ha comentada sabiamente, a pesar que, como es habitual y porque sigue diciendo que soy muy inocente, no estoy siempre de acuerdo con él, pero cuanto lo respeto. Comentaré los Goya en tres apartados, y de la manera más breve que pueda.
Los Premios
Dos títulos sin lugar a dudas son los grandes ganadores, Celda 211 y Ágora, por este orden, aunque fue la segunda la que antes, en orden cronológico de la noche, consiguió su quinto premio, con el que considero que cualquier película puede considerarse ganadora aunque no se lleve el de Mejor Película. Seguro que Fernando Trueba está de acuerdo conmigo, que se quedo en blanco, su mejor carta era la actriz revelación para Miranda Bodenhöfer, pero ni siquiera consiguió la nominación, llevándose el Goya una veterana del cine.
Celda 211 venció a Ágora por una simple cuestión, cuando termina la película estás excitando, enganchado a la silla, con ganas de más y queriendo meterte en la historia y tomate la justicia por tu cuenta. En cambio Ágora tiene un problema y es que es muy académica. Que una película sea académica no es malo, menos si habla de eso, pero no atrapará tanto a un espectador al no sacudirlo emocionalmente. Lo alimentará intelectualmente, le ofrecerá cultura y además nos ofrece una recreación tremendamente creíble, que será más o menos real, pero te traslada hasta la época y el lugar. Pero esta diferencia, es la que hizo que Celda 211 se impusiera, y a mi gusto con razón, a Ágora.
En cuanto a las interpretaciones, el Goya para Lola Dueñas es el compensatorio de Pablo Pineda que no se lo podían dar por dos motivos, quedaría demasiado políticamente correcto y Alberto Amman se lo merece mucho más. Además, sólo tenia rival real en Rachel Weisz y aquí aunque nos quejemos de los franceses, somos tan o más choministas que ellos. En el resto, Actor, Actriz de Reparto y Actor Revelación para Celda 211, ellos merecidísimo premio y ella arrastrada por la marea y tras varias nominaciones finalmente premiada. El Actor de Reparto es para un Raúl Arévalo que va consiguiendo tener un hueco en el cine español gracias a su capacidad de transformación que le permite su rostro y cuerpo, sin duda uno de los actores que esperemos más crezca en las próximas décadas, y me parece que este no será su único Goya si sigue por este camino. Y la Actriz Revelación, Soledad Villamil, algo simplemente incomprensible.
Entre el resto, destacar el más que merecido premio a Garbo, Planet 51 por su coste y recaudación mundial y como no, La Dama y la Muerte acompañada de la nominación al Oscar. Alberto Iglesias volvió a llevarse un Goya, en esta ocasión con la música de Los abrazos rotos y el primer Goya para Guille Milkiway por Yo también.
La Ceremonia
Después de que lo propusiera desde este mismo lugar, finalmente Buenafuente fue el presentador de lso Goya. Igual que también había solicitado, se realizó la ceremonia sin pausas televisiva en televisión, a pesar de utilizar las cortinillas en alguna ocasión. Pero todavía me queda la lucha para que si los siguen haciendo de madrugada lo pasen al sábado o si siguen queriendo ofrecerlo el domingo sea más pronto.
La duración es un elemento que no se podrá controlar mientras lo ganadores sigan teniendo libertad de expresión a la hora de recibir el premio y agradecerlo. Me parece justo pero hay que contar con ello. En cuanto al trabajo de Buenafuente, breve, muy breve y simple, muy simple. Hice un pequeño monólogo pero estaba demasiado nervioso, intentó jugar con aquellos que van a su casa como entrevistados, pero ahora era él el que se metía en su casa y le costó. Que diferencia la aparición de la Sardà al final, dos minutos y que dominio de la escena, que tablas, y además reconociendo que tiene un carácter, sino dos.
El elemento más confuso fue el del presentador en off, la voz que hablaba desde que se daba a conocer el ganador hasta que daba los agradecimientos se crecía y había momentos en que pisaba al propio Buenafuente. Es correcto su uso, pero debe ser más breve, guionizado y controlado. El resto, correcto, una actuación musical sobre las películas, simple pero aceptable, a pesar de que debería haber sido el propio Buenafuente en hacerlo, como Hugh Jackman, ya que lo imitaban a él y a todos los presentadores de Oscar y sobretodo, Santiago Segura y la creación del trailer de Celda 211 en formato comedia española ochentera, lo que hace un buen montaje.
La Academia
No tan grande pero sigue siendo un personaje de peso, Alex de la Iglesia intentó ser serio y útil. Algunos se han quejado de las palabras del Presidente, pero por primera vez no se quejó de lo que hacen los otros, de la piratería o del abuso de las majors de Hollywood, a la hora de implantarse en nuestro territorio. Por primera vez se ha reconocido que el cine bien hecho de producción española tiene una difusión mundial, pero no solo eso, y lo más importante, el público los ha acompañado. Si se hacen productos de calidad, productos que entretenga, que ofrezcan al espectador aquello que desea ver, dará igual la piratería o el cine extranjero y las grandes campañas publicitarias, los espectadores le darán de la mano.
Como colofón la aparición de Pedro Almodóvar. Sin lugar a duda la mejor manera de decir, da igual que no seamos amigos, somos un grupo que vamos a nadar finalmente juntos. Vamos a ayudarnos y reforzarnos juntos. La firma Almodóvar vende en todo el mundo, pues junto a él debe llevar al resto del cine español, pero el bueno, el de verdad, el que vale la pena mostrar. El que llena las salas y no el que se acumula en cajas con DVD que no se venden y archivos que no se descargan. No fue más que un efecto y un juego para académicos y espectadores (si no estaban dormidos) pero a veces estos efectos, estos juegos, son importantes para dar un paso adelante.
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