Ya a finales del 2009 con la tontería de imponer el doblaje de las películas en catalán parecía verse que el Catalunya podía armarse una gorda, y así ha sido. Para comenzar el próximo lunes los catalanes nos quedaremos sin la opción de poder ir a los cines, aunque ni el día de la semana ni los motivos son muy convincentes. Voy a intentar exponer los diferentes elementos que nos han llevado hasta aquí.
Por algún motivo desconocido la Generalitat insiste con cierta frecuencia en doblar las películas al catalán, a pesar de que estas copias, pocas y de mala calidad (esto último también o comparte el doblaje castellano) se distribuyen en cines con poca afluencia de público, sea cual sea la película y su idioma. Nuevamente lo intenta la administración de Montilla, su deseo, imaginamos, es demostrar que el catalán ya está perfectamente integrado en la sociedad y no importa el idioma de las películas. Si se obliga a doblar al catalán es que no está tan integrado. Sólo quiero decir que imponer cualquier cosa no es bueno para lo impuesto, por el simple motivo de estar impuesto será rechazado por la mayoría.
La Generalitat, si realmente lo que desea es que el idioma y sobretodo, la cultura catalana se imponga en nuestro propio país, porque considera que la llegada de los inmigrantes la está debilitando, cosa que pongo muy en cuarentena, no es la mejor manera imponerlo. Las audiencias de TV3 ya están demostrando que el catalán se entiendo y que realmente muy pocas personas son las que no lo aceptan como pocos son los que sólo quieren que se utilice éste. Pero sobretodo, lo que no puede conseguir es que se conozca la cultura estadounidense se confunda con la catalana al utilizar este idioma. Debería ser al revés. Crear nosotros producciones propias, en catalán o en el idioma que sea, pero esta será la verdadera manera de mostrar la cultura.
Añadimos a todo esto los Premios Gaudí, que han aceptado, a pesar que no está así en sus estatutos, que varias películas, no rodadas en catalán, que no están nominadas, del peso de La teta asustada, ganadora del Oso de Oro de Berlín y Mapas de los sonidos de Tokyo con el nombre de Isabel Coixet tras las cámaras. De esta manera no sólo quedan descafeinados, sino que también han sido nominados aquellos cineastas que fueron hasta Hollywood a vender el supuesto cine producido en catalán, que ni el propio Conseller de la Generalitat apoyo. Recordemos que la noche que filtró la ley a la prensa, decidió ir a la premiere de una película extranjera doblada al catalán frente la de una película catalana. Así no apoyamos bien lo que pedimos. Muy mal por su parte.
Luego está el tema de los cines, que consideran que van a perder dinero. Dicen que las salas que exhiben películas dobladas en catalán tienen una recaudación mucho más baja que el resto de salas que las ofrecen en castellano (no dicen que sucede con las que la ofrecen en su versión original). Ni lo que recaudan de media esos cines cuando la película no es en catalán. Ellos sólo piden lo que saben que funciona, cine tradicional en 35mm y en castellano, por supuesto acompañado de palomitas caras, suelos pegajosos y móviles sin apagar ni cortadores de señal. Tienen miedo al digital, al 3D, las pantallas grandes y que los espectadores se traigan alimentos y bebidas del exterior.
De este acto de los exhibidores catalanes Joel Joan apareció en el 080 (antiguó pasarela Gaudí) diciendo que se aprovechaban del éxito de los Gaudí (¿qué éxito?) para tener eco. Como si la Academia de Cine Catalán hubiera conseguido alguna cosa interesante en estos a penas dos años que llevan de existencia. Una lástima porque habría mucho por hacer, como por ejemplo saber lo que se quiere.
De repente, un día después, un comunicado de la Academia rectifica, y decide que finalmente hay que suprimir el doblaje. Es curioso que tras años pidiéndolo yo desde Cien de Cine como la mejor solución para ayudar al cine español, ha tenido que ser a la Academia a quien escuchen ante su propuesta, evitar el doblaje y ofrecer el cine en su versión original, como debería ser y el subtitulado puede ser en ambos idiomas, ya hay algún caso que se ha dado así en Barcelona y sinceramente, ni molesta ni confunde.
Como colofón a todo esto, los YoGa han decidido premiar a los niños de papá que conforman la Academia Catalana y se fueron a Hollywood a creerse la gauche divine. El nombre del premio que le dieron... Un xihuahua en Beverly Hills.
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