Tenía pocas ideas sobre las que escribir esta semana. Todavía no ha terminado el Festival de San Sebastián de manera que quería esperar. Y ayer, festivo en Barcelona, poniendo la radio antes de salir de casa descubrí que Catalunya cada día más es una película de cine negro y no sabría si del bueno o de serie B, o de caja B.
El responsable del Palau de la Música de Barcelona, ha estado apropiándose de grandes cantidades de dinero para el uso y disfrute personal. Cuando necesitaba más dinero modificaba los datos de las obras de remodelación del Palau hasta que llegaban al coste necesario para lo que fuera. Por supuesto realizaba uso privado de las instalaciones. Quien más quien menos se ha llevado algún bolígrafo bic, o algún clip, de su trabajo para uso personal, pero eso como utilizar el Palau como espacio para casar a una hija, ya la diferencia es sustancial.
Si esto fuera una película de Hollywood se hubiera encontrado a Millet en mitad de la calle, ensangrentando y sin saber porque ha llegado hasta allí. A partir de ahí una gran cantidad de flash backs iría llevándonos hasta el motivo por el que ese hombre estava alí e incluso, si hace falta, como algunos aparece que intentan, lo salvarían. Eso si, podría ser que en mitad del juicio final, con todo el país atento a sus palabras le volviera la memoria y comenzara a nombrar todos aquellos que iban mojando de los sobres no declarados.
La cosa no acaba aquí, uno de los equipos de fútbol de Barcelona está tan loco de poder que se ha puesto a espiar a sus propios dirigentes. Las elecciones próximas hacen que busquen o quieran descartar al mejor candidato para poder manteniendo el poder. Una de espías, pero en esta ocasión se trataría de un nuevo Superagente 86, que cuanto menos nos hace pasar un buen rato.
Terminamos también con deporte (o similar) y viajamos hasta Italia con la mafia, quizá no salió en Gomorra porque no se quiso entrar en la mafia internacional, pero Flavio Briatore se ha convertido en la imagen más sucia de la F1 y en la cabeza de turco de una gran cantidad de errores de esta entidad privada. Apartándolo del campeonato, que seguro ya hace años que le apetecía irse de ahí, se espera que parezca que hay un cambio en este deporte de cara a un próximo año que nadie tiene claro como será y como responderán patrocinadores y público.
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