Actualmente se está disputando el europeo de selecciones de baloncesto, y esto que tiene que ver con el cine? nada, pero a ver si alguien me da una copia ninja (expresión tomada del podcast ‘2 horas y media’) de la película La vieja música, de Mario Camus y protagonizada por Antonio Resines y Federico Luppi. La historia de un entrenador argentino que debe tomar a un equipo gallego de la ACB (nunca más actual con la vuelta del Obradoiro) a mitad de temporada. Aunque su verdadero viaje no es profesional, éste es una excusa para poder volver a encontrar a alguien en España, porque sus conocimientos del baloncesto son más bien dudosos.
A todo esto, es curioso ver como se utiliza el mundo del deporte dentro del cine, hay muchas películas que tienen el deporte como elemento vertebral de las historias, todo tipo de deportes y a pesar de que en España no conozcamos ni el béisbol ni el fútbol americano, seguimos llenando las salas. En cambio el fútbol, el europeo, el soccer según los usa-mericanos, no tiene grandes producciones (más allá de la ya clásica/antigua Evasión o victoria) y deben ser los europeos los que utilicen este deporte para contar sus historias sabiendo que el mercado de USA está perdido de antemano, a pesar de que cada día más el resto del mundo si se interesa por este deporte. En España se ha hecho Doce pares de botas, Matías juez de línea o Días de fútbol, por poner tres ejemplos, en Alemania la saga más importante es la que nos muestra a un grupo de jóvenes jugando en un descampado, éxito en novelas y cine. Pero sin duda la palma, por algo son los inventores, se la llevan los británicos. Son unos maestros y saben hacer de las historias sociales pequeñas joyas. El fútbol es una religión en ese país, y por lo tanto lo llevan dentro y sirve perfectamente para contar historias de personas, lo que al fin y al cabo más nos interesa.
El deporte es el circo actual de los romanos de entonces. Olvidémonos de la crisis porqué es campeona de Europa. Disfrutemos con los amigos o conocidos compitiendo por un título. O simplemente socialicémonos en los campos viendo como juegan otros o en el bar mirando por la televisión, si es que lo que queremos ver puede verse, claro está.
El cine le debe al deporte mucho más de lo que a veces pensamos
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