Hace unos años salieron como setas versiones del director de películas llamadas de culto, sobretodo con directores diferentes, que tras un éxito efímero y puntual de sus películas, pero que había conseguido mantenerse en el imaginario colectivo, decidía ofrecer la versión personal y particular de su película. Normalmente alargando el metraje, y habitualmente sin ofrecer mucho más sentido a la película.
Todo esto viene a lo que escuché el otro día, no recuerdo quien lo dijo, no puedo citar a la fuente, lo siento, tampoco puedo darle total fidelidad, es que Ágora, la nueva película de Alejandro Amenábar (trailer en la Toma 0.26), se ha reducido en 40 minutos para su estreno el próximo mes de octubre. Si, 40, no 10 o 20, 40 minutos. Si las películas tuvieran una duración natural, 40 sería la mitad de una.
Por lo visto la larga duración de la misma no presagiaba una buena respuesta del público. Cada día más a los espectadores nos cuesta más estar en el cine durante muchas horas. Agradecemos cuando una película no supera los 100 minutos. Los motivos son muchos, para comenzar la calidad de las películas, cada día menor, y que da miedo perder tanto tiempo en una sala de cine. Si fuera buena, din duda, el público asistiría. Otro de los motivos es el cambio de hábitos de los espectadores, hoy en día más acostumbrados a la velocidad visual. Todo ello ayuda a que las películas no se permitan ahora metrajes exagerados si su finalidad es la de hacer dinero.
Precisamente tampoco se pueden permitir según que metrajes dado que es posible que se reduzca el número de sesiones en las salas y de esa manera perder una recaudación diaria, algo importantísimo sobretodo el primer fin de semana para situarse en lo más algo de la lista de recaudación, y también porque a medida que van pasando las semanas menos porcentaje se lleva la productora del valor de la entrada. A todo esto no hay que olvidar que si la película es muy larga, la descarga por internet de la misma también se hace un poco más costosa, sea de manera de pago o de cesión.
Por todo esto se dice que si esta es la versión estrenada es porque el productor es la que elige para conseguir hacer más dinero. Por lo tanto es el montaje del espectador, lo que supuestamente éste desea ver, algo más ágil corto y quien sabe, con más peso en la historia de amor y las escenas de acción distribuidas matemáticamente para que el azúcar del amor no empalague toda la cinta. Y la versión del director, pues se guarda para el DVD, el BluRay o la descarga posterior, y de esta manera realizar caja dos veces, porque muchos querrán verlo, descubrir porqué la han cortado y estar seguros que en esa versión más extensa se entenderá mejor la película, que seguramente no será así, pero en casa, y si hace falta en dos partes, será más fácil que verla en las salas.
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