No olvidéis que si una película con el paso de los años se sigue nombrando, recordando y sobretodo, recomendando es porque es mucho más que una película, ha conseguido pasar a la categoría de obra de arte. Como es el caso de ¡Bienvenido, Míster Marshal! Película que ahora podría utilizarse para hacer una versión italiana, pero a base de mala leche, a partir de la visita del presidente italiano a la damnificada zona de L’Aquila.
Silvio Berlusconi se irá a pasar la mitad de sus vacaciones en la zona destrozada por el terremoto para que parezca que la importa lo sucedido y se implica llevando su séquito allí. Recordemos como trato a la gente tras el terremoto, cuando sin casa, les dijo que es como si estuvieran de vacaciones, viviendo en un camping. Por supuesto no gustó a nadie. Casualmente pocos días después comenzó a aparecer las noticias de que llenaba su casa de veraneo (donde pasará la otra mitad de este verano) con prostitutas y chicas menores de edad. Precisamente en L’Aquila se dice que intentó tocar a una menor de manera nada paternal.
Ante la llegada de Silvio a la zona, la sociedad puede realizar muchas cosas. Por ejemplo, ofrecerle un gran lugar de estancia en cualquier solar que haya quedado tras el derrumbe de alguna casa que todavía no haya podido ser reconstruida, como una de las mayores atracciones de la zona y que sólo los habitantes locales habían podido disfrutar. Ahora Silvio, como mayor cabeza (que no digo cabezón) del estado también podría descubrir las posibilidades de vivir bajo las estrellas, sufrir el calor del verano, con un poco de suerte una lluvia que se cuele bajo a tela de la tienda de campaña. Los mosquitos. Y por la mañana el ruido de los coches y los niños jugando, que curiosos, seguro que se ponen a mirar por la rendija de la cremallera de la tienda a ver quien es ese señor mayor que no deja de sonreír pero sus padres han dicho que esBIEN el mismísimo diablo.
Otro camino para hacerle ver a Silvio lo ‘raro (por no decir estúpido) que es, construir una gran habitación para que su estancia sea como la de un auténtico rey. Todo listo y preparado, lo más moderno y cuidado a la vista, pero sólo para ver, que cuando llegue la noche y todo parezca tranquilo se debe activar la maquinaria escondida. Debajo del lujo motorcitos que deberán mover y destrozar toda la habitación. Hacerle vivir un terremoto, falso pero igual de tremendo, para que luego (aunque no cambie nunca) piense antes de reírse de la gente cuando lo pasa mal porque no vive de la mafia o del dinero de otros como hacen otros tanto por el resto del mundo, y además tienen el poder.
Sin duda da suficiente para una buena comedia italiana, o quizá una película de terror italiana, costumbrista o no, hay suficiente historia en el cine italiano como para poder ir a sus bases y sacar de esto una buena historia. O es que no veis ese pueblo conspirando frente al forastero.
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