Pedro Almodóvar está que muerde. Parece que desee practicar en carne propia para su nuevo trabajo. Y es que en el pasado Festival de Cannes el director decidió comentar que una de las ideas que tiene para su próximo proyecto es una historia de la Guerra Civil. Un tema que no había tratado directamente Almodóvar en ninguna de sus películas, pero al final, como casi todos los directores con un cierto nombre españoles, acaban decidiendo entrar en el momento más dramático de la historia de la España más cercana.
Esto no obliga que sea así y que la cinta que continúe en la filmografía de Almodóvar tras Los abrazos rotos sea esta cinta. Siempre había comentando que casi tenia lista una comedia para rodar, que hace tiempo quiere pasárselo bien y que ya lleva una buena racha de dramas, aunque pienso que Volver es una comedia en la que se ha querido dramatizar sus personajes innecesariamente. Además ya ha avisado que no contará sí o sí con Penélope Cruz. Quizá le ha molestado que el primer Oscar (por si acaso consigue alguno más) de la actriz no lo ha conseguido con una de sus películas.
Me cuesta pensar que tipo de historia de la Guerra Civil querrá contar Almodóvar. No me lo imagino en un batallón. En el alzamiento en África, o volando dentro del Dagon Rapide. Quizá si interés se centre más en como el cerillita consiguió hacerse tan bien el tonto que pensaron que poniéndole a él, sería más fácil luego poner a alguien con peso dentro de los militares, pero vamos si se equivocaron. Quizá ese momento histórico pueda ser más interesante que el propio enfrentamiento bélico, aunque eso si, dependiendo de lo que se quiera decir, la polémica histórica y política estará servida.
A todo esto, ahora ha aprovechado para crearse más enemigos. Si con su posicionamiento político claro, directo e incluso insultante hacia el opuesto en algunas ocasiones, a estos últimos los había situado en su línea enemiga, ahora a los que le apoyaban también acaba de golpear. La crítica negativa hacía su película por parte de Carlos Boyero ha hecho que escribiera en su blog, contra él y contra el periódico en el que escribe. Si quedaban pocos amigos, recordemos que por otro mal comentario por parte de Jaume Figueras también le cortó el saludo, ahora parece que Pedro se arriesga para quedarse sólo con su público. Un público efímero que en cualquier momento puede volverle la espalda y olvidarse de él.
Cuidado Pedro.
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