Esta semana llega a su fin el Festival de Málaga, que se inició, visto desde Catalunya, con un interés en las tres películas de producción catalanas que también han sido rodadas en catalán. Ya os podéis imaginar los medios más pro catalán la intensidad y repetición de que, no sólo habrían producciones catalanas, también se mostrarían dentro del festival en su versión original, en catalán.
No es habitual que el cine catalán ruede en catalán. Normalmente se rueda en castellano y posteriormente los mismos actores o especialistas del doblaje, ponen la voz en catalán. Esa constante demanda del doblaje en catalán de las películas de Hollywood que copan nuestras salas semana tras semana y que nunca he defendido. Precisamente lo que he defendido siempre ha sido la producción propia en catalán, rueda y produce en tu idioma. De manera que en Catalunya no haya dudas de en que idioma va a verse esa película, y más allá del Ebro, entonces ya se buscará el modelo más adecuado, como hacen las películas que llegan a Madrid y cercanías en inglés, francés, alemán, italiano o mandarín.
Lo habitual en un festival de cine, es que todas las películas que se muestran son en su versión original, y después dependiendo de donde tiene lugar el festival, se subtitula o no, en uno u otro idioma ara que los espectadores potenciales del festival no tengan problemas para poder seguir la película. Ese problema no existía, supuestamente, en el Festival de Cine Español de Málaga, cine español, se hace en castellano y la prensa y los espectadores de Málaga entienden perfectamente el castellano (o se les supone), porque todavía parece que no se utiliza el Festival como una gran plataforma hacia Europa de nuestro cine.
La novedad de tener en la sección oficial tres películas no rodadas en castellano ha sorprendido. Si el Festival hubiera sido decente y hubiera seguido esa norma que tienen todos los festivales de prestigio de ofrecer sus películas en su versión original, no hubiera pasado nada, pero en Málaga se decidido, por problemas técnicos, ofrecer la primera de las películas en catalán, con su versión doblada al castellano. Algo sin sentido, ya que no puede valorarse el trabajo real de interpretación, como de sonido de la cinta original, y que la elimina de la posibilidad de conseguir premios en el palmarés del sábado.
Lo que no entiendo es como había una copia doblada en el Festival. Me puedo creer el fallo técnico, pero no es de recibo que el Festival contara con una copia doblada dispuesta para ser exhibida durante el mismo. Me parece muy triste para un Festival que me gustaría que fuera creciendo, pero que en esta ocasión me ha decepcionado. No se trata de si es en catalán o en mandarín, se trata de no cuidar la cultura. En un país cuya ministra de cultura, presente en el evento, ha surgido del mundo del cine. Debería dar ejemplo comenzando por casa, pero parece que no es así.
Atención señores, es posible que funcione el cine español por si mismo. Recordemos que lo importante es que los productores se sientan productores, que su dinero se reinvierta en otras películas. No es fácil cuando tantas ayudas llegan sin más, pero hay que saber hacer crecer el dinero.
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