El próximo día 1 de Febrero de 2009, si nos metemos ya en el mes de Febrero, la Academia Española entregará sus premios, los de la Academia, o también conocidos como Goya, a pesar de que un año fue noticia que no se podía utilizar ese nombre, el de Goya, y no se utilizó, a pesar de entregar en cada premio la cabeza del pintor, pero que en ningún momento se comentó por qué motivo ahora si que podemos volver a utilizar el nombre del pintor para designar a los premios académicos del cine español.
Dicho esto, que no es el motivo de mi escrito, voy a atacar de nuevo a la Academia por su oscurantismo en dirección a sus espectadores, que no lo olviden nunca, los que les dan de comer, sea voluntariamente comprando entradas, o sea a través de las ayudas gubernamentales que salen de los impuestos de todos nosotros, queramos o no. Por cierto, si ya podemos elegir si donamos o no parte de nuestros impuestos la Iglesia o a alguna desconocida ONG, por que no podemos ir decidiendo si también queremos que subvencionen el cine, el teatro, la televisión, el deporte, las ayudas a los inmigrantes o a los que alquilan un piso con menos de 30 años. O todos moros o todos cristianos.
Esta semana, y como quien no quiere la cosa, a tan solo 15 días de la entrega de los premios, con su ceremonia, se nos informa que será Carmen Machi la encargada de presentar la nueva edición de los Goya. Y lo dicen como quien no quiere la cosa y fuera la noticia esperado. Lo siento señores que llevan la Academia, que no son académicos. Pero el showman José Corbacho dijeron tenía un contrato para todavía dos ceremonias más, que se supone, eran consecutivas. Yo no era el más partidario de hacer cuatro ceremonias continuas con el mismo presentador, pero lo que me parece más triste es que se modifiquen las decisiones tomadas por ellos mismos por motivos desconocidos, ya que en la nota de prensa no se informa de la causa por la que José Corbacho no será el presentador de los Goya en esta edición, ni tampoco se había informado anteriormente de este cambio de presentador. Lo cual me hace pensar que ha sido un cambio de última hora, y se ha buscado a alguna persona con gancho, Aída tiene millones de espectadores, y así remontar los números de audiencia que tan malos han sido en los últimos años de los Goya.
No creo que Corbacho sea el culpable de la mala audiencia, o quizá no sólo él. Tras Rosa Maria Sardà, y me pongo de pie, y tras El Gran Wyoming, situaría como el mejor presentador, conductor o introductor de los Goya a Corbacho. Pero en sus dos ediciones, y por simplemente cuestiones políticas, se decidió que la fiesta de los Goya se emitiera en televisión en diferido. Lo que eso causó es un conocimiento de la película ganadora una o dos horas antes de que pudiera verse por televisión y perdiendo el interés por verlo en diferido por parte del espectador. Además, ofreciéndose a altas horas de la madrugada, cosa que siempre digo que no es bueno, más desde que se pasaron a domingo y la mañana siguiente toca levantarse temprano para ir a trabajar. No es agradable que te tomen el pelo y sentirse no sólo cornudo, si no también apaleado.
Es posible que la Academia hubiera contratado a Carmen Machi hace seis meses y nadie hubiera sido capaz de filtrar la noticia hasta esta semana que se ha hecho oficial. Pero no soy tan bien pensado. No me gusta que las cosas se hagan corriendo, mal y en el último momento. Quiero saber por que motivo José Corbacho no presenta esta gala de los Goya, quiero saber por qué hasta 15 días antes de la ceremonia no han dicho que Carmen Machi sería la presentadora.
Sigo viendo perdida a la Academia. El cambio de cabeza pensante parece que no le ha servido de mucho. De nuevo han incluido la categoría de Mejor Película Europea sin ofrecer ninguna información de por qué ahora vuelve. Lo mismo para la retransmisión televisiva. Nadie ha informado de horario ni de se volverá al directo o se seguirá ofreciendo el diferido.
No tenía pensado escribir sobre la Academia por el momento. No hacían nada, y así cuanto menos no destrozaban nada, pero ahora que vuelven a moverse, son como un elefante en una cacharrería, lo destrozan sin miramientos y lo peor, piensan que lo hacen bien. No costaría seguir unas directrices con miras al futuro, pero parece que eso es demasiado complicado.
Ahora me pregunto, cuantos chistes se van a hacer sobre la crisis y como eso afecta al cine español. Por supuesto esto no faltará en el discurso de la Presidenta.
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