#1130 - Premio descafeinado.

 

 

Los Premios del Público en los Premios Académicos nunca son los más reconocidos. Incluso ni cuando se ganan y se dice que es el premio más importante porque lo da el público, que es para quien hacemos las películas. Ni medios, ni público, ni industria, en una ceremonia de unos grandes premios, convertirán a la ganadora del Premios del Público en la ganadora de la noche, sólo por ese premio. Pero siguen existiendo, porque se busca que con ello se consiga una implicación entre premios y espectadores que acabe por darle un valor personal a esa entrega. Pero a veces es tan falso como la primera entrega del Premio del Público de los Gaudí, que no había estatuilla, directamente era un documento en el que se certificaba que había recibido el mayor número de votos entre las películas seleccionadas. Así de triste. Ni se equipara a cualquier otro premio, dejando en mal lugar a los vencedores como al público, que ve que su participación no tiene el mismo respeto que el de los académicos. Por suerte los EFA entregaban la misma estatuilla, hasta que dejaron de entregar el premio.

En la última edición de los EFA ya no se entregó el Premio del Público, lo dicho, es un premio que no tiene fuerza, pero han buscado un camino para que siga en marcha la participación de los espectadores europeos en la elección de lo mejor del año. Algo que mientras sigan existiendo las fronteras culturales, no sirve de nada. La solución ha sido añadir el voto de la población europea en los Premios Lux, que son, o era, el premio que otorgaban los miembros del Parlamento Europeo a lo mejor del año. Un premio que tampoco tenía mucha fuerza comercial, puede que por eso, seguramente por eso, se busca la participación del público. Así que ahora la mitad del peso de las votaciones será de la ciudadania, y la otra mitad de la representación política. Si conseguimos los datos disgregados será divertido ver cómo se mantienen o no las paridades, porque si representan como merecen a la ciudadania, debería dar el mismo porcentaje de votos de las películas en ambos grupos.

El gran problema sigue siendo el mismo que tenía los EFA. La Academia Europea ofrecía una lista de películas que podía o no haber pasado por las salas de cine. De manera que a la hora de emitir el voto se disponía de un conocimiento parcial de la calidad de esas películas. Sabías si las que habías visto te gustaban o no. Pero no podías decidir si una era mejor que otra. Por lo que al final cada país votaba dependiendo de qué película se había estrenado en su territorio. Lo que acaba por confirmar que Europa puede intentar se una unidad económica en los negocios, pero la cultura del cine todavía no lo es, o no han sabido convertirla en un negocio conjunto a nivel de continente, y ese, debe ser el trabajo en el que deberían centrarse cineastas y parlamentarios en los próximos años, y que llegue el día en que los Lux sean unos premios donde sus candidatas y finalistas, hayan sido estrenadas en todos los territorios y toda la población pueda tener acceso a ellas.

Porque el cine europeo, y más el que se premia, no es el cine que llega a todas las salas. Es un echo. No gusta a todos los públicos. Así que muchas veces acaba quedando relegado a salas pequeñas de grandes ciudades, donde existe un público potencial que puede hacer mas o menos rentable su exhibición. Y que una de estas películas se hayan estrenado en un país no quiere decir que todo el público haya podido acceder a ella. Por eso es tan importante aprovechar la tecnología actual de reproducción de películas y que a través del acceso de películas con las redes puedan verse las cintas y se pueda elegir con criterio.

Este año se puede votar el Premio Lux hasta el 23 de mayo en un aplazamiento que permitirá que en España se pueda ver Otra ronda (Druk / Antoher Round), la cinta ganadora de los últimos Premios EFA y que todavía no se ha estrenado en España y tiene su estreno previsto el 9 de abril. Si no se hubiera alargado la votación, esta película, la favorita de los académicos, sólo hubiera tenido dos días de posibilidad de convencer a sus espectadores que es la mejor de la triada de este año.

Collective es la cinta documental que tiene más opciones de ser vista, ya que está disponible en la plataforma HBO. Mientras que Corpus Christi sigue en algunas pocas salas después de su estreno en 2020, atrasado en varias ocasiones por las restricciones pandémicas, y todavía no ha dado el salto a las plataformas. Así que estamos ante una elección nada equitativa. Pero son las normas con las que desean jugar, si bien las han cambiado a mitad del partido.

Lo más lógico sería conseguir que todas las plataformas europeas ofrecieran una entrada Prix Lux, donde durante cierto tiempo pudieras ver todas las películas seleccionadas e ir votándolas, hasta conseguir las finalistas. Poder disfrutar del supuestamente mejor cine europeo sin prisas, y con la sensación real de estar participando plenamente en la elección de un premios. Veremos a donde acaban dirigiéndose estos Lux.